En el límite del infinito, allí donde nadie se atreve a perder la mirada.
Demasiada luz ciega las pupilas. El conocimiento excesivo enturbia el interior.
Abandono sin volver la vista atrás ni miedo, rencor ni ataduras e impidiendo el reencuentro a lo largo de la eternidad.
Disfruta de este segundo mientras el espíritu se apodera de los ojos y, luego, huye. Que el camino de retorno y la ubicación de este lugar sean eliminados de tu memoria.
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